lunes, 29 de octubre de 2012

Y Caperucita Quiso al Lobo


86_ -Te traigo unas flores en son de paz; no estemos reñidos. Si yo,... en el fondo..., te aprecio.
-Sí, sí, pero muy en el fondo. Yo a tí también. Pero, acércate, acércate, para que te vea mejor.
-¿Ya no necesitas las gafas? ¡Qué bien! ¡Echaba tanto de menos tus historias, lobito mío!
-¡Me has reconocido? Entonces, ¿no te importa mi aspecto?
-Soy una niña, sólo veo cosas buenas en los demás, aún.
-Y yo soy un lobo, mi corderita, y sólo veo,... ¡¡comida!!

Moraleja: Una fiera, siempre será una fiera. Los niños, son niños aunque sus cuerpos vayan adelantados.

En recuerdo de todos esos niños que han sufrido en sus propias carnes la lujuria de algún adulto.

2 comentarios:

Rayén dijo...

Así de inocentes son los niños.Ellos siempre ven con los ojos del alma.
Muchos abrazos.

ATENEA dijo...

Los lobos siempre van disfrazados. Aunque dudo que sea porque se avergüencen de ellos mismos y de sus acciones.
La inocencia y la ilusión de un niño jamás debería ser enturbiada ... y menos por un adulto.
Bonito homenaje !!!
Besos!!!