martes, 7 de abril de 2015

Ecos de Echo


 241_ Echo fue una grandiosa elefanta, que dirigió con paso lento y seguro a su manada.
Creemos que el mundo nos pertenece, y ¡apenas acabamos de llegar!
Desplazamos, arrinconamos, y por último, exterminamos; 
en nombre del progreso, o de un derecho no divino.
 Y si no, lo convertimos en atracción de feria.

Elefante de cristal, compacto, suave, hermoso y frágil.

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